¿ AUMENTAR INGRESOS
Y/O
Todo es relativo, da la
sensación de que entramos en la
normalidad política,
a pesar de visualizar una legislatura difícil, ya que no me fio de la lealtad
de Ciudadanos, ni del mantenimiento de la sensatez del PSOE, pero tampoco de
que el partido del Gobierno el PP sea puro y casto permanentemente y, a
pesar de que es el primero en
interesarse por mantener con diplomacia las buenas con los dos únicos apoyos parlamentarios
de relevancia que puede tener para sacar adelante sus propuestas legislativas,
hemos visto las tonterías absurdas y gratuitas, que el PP puede llegar hacer.
Es de perogrullo decir
que para superar una situación continuada y arrastrada, desde varios
ejercicios de desequilibrio de las cuentas públicas, o bien hay que aumentar ingresos o disminuir
gastos, o ambas cosas al unísono. Reconozco que gobernando en minoría es
difícil mantener una política de austeridad, medianamente firme y seria , como correspondería a una economía con unas cuentas públicas deficitarias
durante años y, consiguientemente, una Deuda Pública, incrementándose
inconteniblemente, superando ya el PIB. Todos los posibles apoyos quieren
cobrar incrementando el gasto, nadie restringirlo y además pondrán algunos
inconvenientes en subir los ingresos , esto es subir impuestos, ninguno quiere
pagar precios políticos por su apoyo.
Por eso no es de extrañar que los primeros pactos sean sobre
una subida de impuestos para poder cumplir las exigencias de Bruselas y reducir
el déficit hasta el 3,1%, lo que
equivale a un ajuste de 16.000 millones de €. Que suban los impuestos
especiales sobre el alcohol un 5% (sin afectar a vino y cerveza) y sobre el
tabaco un 2,5% , en el caso de la picadura un 6,8%, y se crea un nuevo impuesto
sobre las bebidas carbonatadas azucaradas; a mi no me parece mal, ya que creo que podría ser aún más el incremento,
hasta ser disuasorio , y no por que yo
no sea ni bebedor ni fumador, si no por que son, consumos superfluos y
prescindibles y por sus graves consecuencias en la salud de las personas, que
generan gastos a las administraciones públicas, cuantiosos.
Lo que ya me parece más
peligroso es el retoque en el Impuesto
de Sociedades, ya que retoque implica incremento sustancial en la recaudación
por este impuesto, cuando países como
USA , Gran Bretaña y posiblemente Francia, etc, están en proceso de bajar este
impuesto. De todas formas reconozco que hay que evitar abusos evidentes en la
compensación de bases imponibles ( pérdidas y beneficios), exenciones por doble
imposición, para que el tipo efectivo se acerque al 25%, que se mantiene. La
carga impositiva real también se aumenta para las empresas si se endurecen los
aplazamientos en el pago de los impuestos , y se aumenta la obligación de
informar el detalle del IVA, en tiempo
casi real, 4 dias, que afectará a
62.000 empresas, lo que implica gastos
informáticos, de personal y de asesoría,
para las mismas. Las empresas no están todavía para tirar cohetes. No comento
lo que se prevé recaudar con estas subidas impositivas por que la realidad será
, como siempre , la mitad de lo
previsto. Lo único que realmente incrementa la recaudación, es el incremento de
la actividad económica privada, y punto.
Para cubrir el
expediente ante Bruselas este incremento de recaudación prevista, hasta puede valer, para salir del apuro, pero
no sirve para resolver el gravísimo déficit estructural de nuestras cuentas
públicas. La realidad es que no ingresamos lo suficiente para pagar nuestro
sistema político-administrativo público, caracterizado por ser un mamotreto
elefantiásico, obsoleto, ineficaz, derrochador, politizado al máximo y, consecuentemente
, mechado generosamente de prácticas corruptas, algunas de las cuales terminan abarrotando nuestros tribunales; y
para mayor dificultad a poder modificarse, todo este tinglado es el escandaloso finananciador “legal” e “ilegal”
de los partidos y de los más de 400.000 políticos que revolotean en ese
interminable e insondable tarro de miel o llamado de otra forma : la enorme
teta pública. Esta costra política solo tiene la obsesión impúdica de gibarizar
y chupar de todo aquello que tenga pinta
de público y que tenga fondos para beneficio de esta infraestructura
artificial, ortopédica y depredadora,
que supone la cáscara política.
Aunque esté arruinando
al País, la casta política no tocará nunca esta cáscara o caparazón que cubre
todas nuestras instituciones, que las ralentizan , las vuelve ineficaces e
ineficientes, encarece su
funcionamiento, las politiza y consecuentemente las envilece a base de
corruptelas y corrupciones. No hace falta ser muy lúcido, ni conocer
profundamente el funcionamiento de las administraciones públicas para pensar
que hace falta, urgentemente, coger un hacha enorme y empezar a cortar ramas de ese frondoso árbol que es el aparato
del Estado. ¿ Por donde empezar? Se me ocurre, suprimir el Senado, suprimir el
Tribunal Constitucional y pasarle sus funciones al Tribunal Supremo, pasar las
funciones de prestación de servicios locales a unidades de más de 20.000
habitantes y suprimiendo o no más de 6.000 municipios, suprimir las
Diputaciones, privatizar todas aquellas entidades dependientes de las
administraciones que presentan déficits recurrentes e incidan en el mercado, especialmente las
televisiones públicas, que solo sirven al político que les paga, suprimir miles
de sociedades, entes, consorcios , observatorios, etc, que no tienen más
finalidad que sacar millones de euros del control interno y su gestión del derecho administrativo. Así podríamos estar
rellenando folios enteros; lo que está claro es que esta frondosa
administración , juntamente con esa forma de gerenciar la función pública no es
posible de financiar. ¿ Que hay que
hacerlo? Nadie lo duda , ¿ Que se va a hacer a medio plazo? Nadie lo cree.
Pongamos algunos
ejemplos. Rumasa, expropiada en
febrero de1983, o sea hace 33años, está en estos momentos en liquidación
y para ello , hace un año, se encomendó
a otra empresa pública la función de liquidador, e incluidos a sus todavía 8
empleados.
En España hay 8,115
municipios, de los cuales 5.737 tienen
menos de 5.000 habitantes, y 6, 675 menos de 20.000 habitantes, cifra esta
última que se considera la mínima para la prestación de servicios de forma
eficiente, eficaz y económicamente. O sea en el 82% de los municipios solo
reside el 30% de la población, de forma dispersa, atomizada y envejecida . La
única forma de darles servicios es concentrando dicha prestación. Hay que
darse cuenta que el actual diseño
municipal data de 1823, con criterios de distancia a pie o en burro a la
capital del municipio. Hoy las vías de comunicación, comunicaciones , vehículos
de transporte, la urbanización progresiva de la población y la informática, han
cambiado tanto el panorama, que solo razones político-sentimentales impide
concentrar la prestación de servicios a los ciudadanos con eficacia, eficiencia
y economía. La supresión o no de municipios es solo cuestión por tanto de tacto
políticio. Todos los países europeos llevan años haciendo drásticas reformas en
el mundo local, reduciendo municipios, comarcas , regiones, etc, concentrando
la prestación de servicios. Es el mismo esfuerzo que se hizo en su momento con
las concentración de las escuelas unitarias rurales, con financiación del Banco
Mundial y con los mismos argumentos y hoy nadie pone en duda la racionalidad de
esa medida, que en su momento parecía tan drástica.
Evidentemente con
entidades locales prestadoras de servicios de más de 20.000 habitantes , sobrarían las Diputaciones, y los
reticentes a esta medida, no tendrían la más mínima disculpa para su supresión.
La poda necesaria en
las administraciones autonómicas, podría ahorrarnos cantidades ingentes de
recursos públicos, sin necesidad de
disminuir la prestación de servicios al ciudadano. La racionalización de las
administraciones sanitaria y educativa es urgente por monstruosas, e ineficaces. Sobran estructuras
y funcionarios administrativos que
restan recursos a la prestación de servicios sanitarios y educativos, que es lo
que demandan los ciudadanos.
Recortes de gastos ,
si, y muy profundos , en todas las
administraciones, para liberar recursos para gastos, servicios e inversiones
productivas. Recortes , si , en la forma absurda de hacer política a base de cobrar todo quisque sea o no
cualificado o justificado, liberados por
un tubo, asesores de no se sabe que , subvenciones a partidos y sindicatos para mantener una infraestructura
administrativa carísima y que necesita tragar recursos sin límite legales o
ilegales, etc, etc. La consigna de “Recortes no” es una chorrada populista.
Queridos lectores, no
se preocupen , pueden tomar el turrón
esta Navidades y regalar juguetes por Reyes , ningún grupo político propondrá
estás cosas tan raras, solo querrán que los ciudadanos de siempre paguemos más
impuestos y que el mundo político ni se despeine , como en las viejas películas
de vaqueros.









